Desde su primera sesión en 1991 hasta la fecha, esta institución no ha hecho nada significativo por solucionar diversos asuntos del área. Muchos de sus miembros son acusados de corrupción en sus países pero sin embargo gozan de inmunidad. (Photo kwcontinente.com / Seinforma)
Parlamento Centroamericano
Es un Cero a la Izquierda
El Parlacen cuenta con un oneroso presupuesto de casi dos millones de dólares que subsidia los altos sueldos de los diputados y ex presidentes que la conforman,1 en contraste con las débiles economías centroamericanas que registran altos índices de pobreza y problemas sociales.
03/07/10
Por José Daniel Rodríguez Arrieta*/Corresponsal Seinforma Canadá
San José.- La dinámica actual de relaciones mundiales impulsa a que muchos países se unan a organismos suprarregionales. La integración regional con fines en común es un escudo de defensa y una herramienta para el desarrollo en conjunto con diversas regiones del mundo.
En el caso de Centroamérica, el Sistema de Integración Centroamericana (Sica) nació como un resultado de los acuerdos de Esquipulas que había decidido antes la creación del Parlamento Centroamericano (Parlacen). Su sede se encuentra en Guatemala.
El Parlacen es un organismo formado por diputados de los países centroamericanos que le integran y cuyas funciones estas enfocadas a la integración regional, el respeto y el desarrollo conjunto de los países del istmo.
Desde su primera sesión en 1991 hasta la fecha, esta institución no ha hecho nada significativo por solucionar diversos asuntos del istmo centroamericano. A lo largo de los años ha sido imposible escuchar un solo logro proveniente de este foro pero sí constantes críticas y cuestionamientos, sobre todo de Costa Rica, país que no es miembro por considerar que el Parlacen es una entidad totalmente inoperante y costosa y precisamente por la siguiente declaración lo han tildado de “anti integracionista” o “separatista”:
“Pertenecer a tan infame excusa de integración sería razón para no dormir con tranquilidad pues el prestigio del país se aminoraría con cada día que pasara. Costa Rica, sin siquiera tener que entrar en mucha polémica, puede ampararse en los informes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Comisión Económica Para América Latina (Cepal) sobre las inconsistencias y anomalías que rebozan de este organismo”.2
No pertenecer a tan cuestionado foro ha sido una de las pocas políticas de Estado costarricense exitosas y constantes a lo largo del tiempo y lo que sucedió hace poco son un espaldarazo a esta decisión.
Últimos acontecimientos
“No hay mal que por bien no venga” pudieron pensar los integrantes y defensores del Parlacen cuando ocurrieron los tensos acontecimientos en Honduras en junio del 2009. Por fin, un acontecimiento en el cual este organismo regional podía demostrar a sus detractores -principalmente Costa Rica- que no es solamente una onerosa institución que mantiene a políticos que no hacen nada y que tampoco lo hicieron antes mas que servirse a sí mismos.
Honduras podía haber sido el laboratorio definitivo y perfecto para influir como bloque regional en los asuntos de la región y convertirse así en el mejor y más fuerte asesor para uno de sus integrantes. Era su oportunidad para mostrar su oposición a la intervención extranjera y también sacudirse fuertemente las constantes críticas que ha ido acumulando con el tiempo.
¿Cuál fue la realidad? Pasividad e invisibilidad total. A lo largo del proceso negociador, y de la influencia constante de fuerzas del norte y del sur, no hubo reacción alguna del Parlacen y no cumplió con el mínimo de expectativas. No hizo acto de presencia, no colaboró, ni siquiera al ser un órgano no vinculante, emitió un juicio que tuviera peso en el conflicto que por definición tuvo que haber asumido como suyo.
Un golpe más
La salida unilateral de Panamá del Parlacen, que oficialmente será en noviembre del 2010, minó aún más su nula relevancia en el acontecer de la región. El actual presidente panameño Ricardo Martinelli lo prometió en su campaña electoral y cumplió a la brevedad considerando que era “caro e inoperante” y que en sus casi 20 años el Parlacen no ha dado ningún beneficio a sus Estados miembros.
Dos golpes más que incrementan las dudas sobre este organismo. Quienes le defienden, lo utilizan como el estandarte perfecto para justificar esos epítetos ya mencionados de “anti integracionista” sobre lo que es prácticamente una política de Estado costarricense y con ello desviar la atención sus múltiples cuestionamientos. Ahora deberán dirigir esos dardos también al separado vecino del sur del istmo.
Panamá lo demostró y Honduras lo confirmó, El Parlacen es un cero a la izquierda. Si surgen mandatarios con un criterio lógico podrían seguir el camino trazado por Panamá antes de que se sequen sus huellas. *José Daniel Rodríguez Arrieta es Politólogo costarricense
1. Al momento que un presidente de los países miembros deja el mandato, automáticamente se convierte en diputado permanente del Parlacen.
2. Rodríguez A., José Daniel. Alcahuetería institucionalizada. La Nación. 7 de mayo, 2007.