Este filme peruano que ha ganado 11 premios internacionales, entre ellos el Oso de Oro del Festival de Berlín 2009, recrea la alienación cultural de los habitantes de los Andes. Dirigida por Claudia Llosa y protagonizada por Magali Solier, compitió en la misma categoría contra La cinta blanca, de Alemania; Un profeta, de Francia; El secreto de sus ojos, de Argentina; y Ajami, de Israel. (Photo historiaglobalonline.com / Seinforma Canada)
La TetaAsustada: Expresión
de la Aculturación Andina
Esta cinta expresa no solo las consecuencias sociales del terrorismo sino también el desarraigo cultural de los afectados y sus nuevas costumbres, fenómeno conocido localmente como “huachafería”.
The Tamil Protests: Resistance in the Face of Genocide
03/07/10
Por Alberto Pareja*/Corresponsal Seinforma Canadá
Lima-. La huachafería es un “peruanismo” o término inventado en el habla peruana, pero más que ello, es un concepto y hasta una forma de vida que se estila con variantes en los todos los estratos sociales del Perú y de los países con mayor vulnerabilidad cultural. La huachafería es una forma de alienación ideológico-cultural.
En esencia, la huachafería es la burda imitación que resulta de la costumbre de copiar formas, estilos de vida, usos idiomáticos y construcciones culturales cotidianas, rituales y/o ceremoniales; que provienen del extranjero o de las clases dominantes. De ello hay que hacer notar dos elementos fundamentales: el afán de copia y el mal gusto que generalmente ello implica; este segundo elemento es conocido comúnmente como cursilería.
El afán de copia es a veces tan poderoso que anula toda autenticidad. En la población que vive en el propio Ande no hay huachafería, salvo en aquellos que transitaron por un cierto proceso de aculturación en algún lugar cosmopolita.
Debemos agregar aquí que las escenas dramáticas que se rodaron en alguna región andina son particularmente sugestivas y marcan la pauta del conjunto. Nos referimos a la escena de la mujer madura muriendo en el contexto de la guerra desatada por Sendero Luminoso y transmitiendo el susto a través de la leche materna de otra mujer. El susto es una enfermedad mágico-religiosa que tiene un cierto sustento somático y psicológico.
El desarrollo de la huachafería comienza por los grupos sociales dominantes que buscan diferenciarse de “los de abajo” extranjerizándose. En todos los casos hay una falta de autoestima cultural que da lugar al afán de copiar lo que aparece en los medios de comunicación de masas, como un estilo que otorga prestigio en razón a su origen extranjero o de la forma de vivir de los ricos y famosos.
Los sectores medios son especialmente huachafos. Pero esta huachafería ya se apropió también de los ritos sociales de los inmigrantes que llegaron a las ciudades costeñas en las últimas décadas y que suelen situarse entre sectores informales que viven en zonas urbano-marginales con distinta fortuna. Algunos llegan a tener un apreciable patrimonio que se encargan en resaltar. Otros, la mayoría, pueden darse ciertos lujos sólo en ocasiones especiales. Ocasión como la del matrimonio, que es un tema tratado en la película La teta asustada.
Que en los salones de las clases altas se haya impuesto El Danubio Azul Austriaco para el baile matrimonial desde el siglo XIX, es una huachafería. Hoy no se baila una sola vez esa pieza entre los novios, sino que se repite hasta la saciedad y mal bailado, porque nuestro pueblo no proviene de la cultura alemana-austro-húngara.
Hoy el rito exige que pasen por la pista parientes, vecinos y hasta desconocidos que dejan a novio y novia exhaustos, mientras los invitados aplauden los compases del vals de Strauss como se hace con el valsecito criollo peruano, todo ello en la espera interminable por la comida, que es otra muestra de poder y/o de esfuerzo económico.
A este rito se suman en los matrimonios algunos de reciente importación: la escalera por donde descienden los novios desde la planta alta de la casa, los globos de colores, la larguísima cola del traje de la novia -cuanto más larga, mejor-, la extracción con la boca de la liga de las medias de la novia por parte del novio, la exhibición de regalos, etc.
Estos detalles huachafos han sido recogidos fielmente en la escena matrimonial de la película. Es evidente que el lente de la directora reparó en la usanza de la escalera, no obstante que en medio del arenal limeño-marginal no hay alturas desde las cuales descender por escaleras. La escalera desde la cual nunca se podrá bajar sin subirse primero a ella es colocada en medio de la nada y adornada con recargada huachafería en una escena muy lograda.
Es irónico pero comprensible que la mirada crítica anti-huachafa de la película no haya sido captada por la mayoría de la audiencia peruana, incluyendo los críticos de cine.
*Alberto Pareja, nuestro editor de Ecología, realizó estudios de Psicología y Ciencias Humanas y es comentarista político radial en distintas estaciones del Perú.
NOMINADA AL OSCAR A LA MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA 2010